La artrosis de rodilla (Gonartrosis) es una enfermedad caracterizada por la pérdida gradual del cartílago articular, combinado con un engrosamiento y endurecimiento del hueso subcondral y por la aparición de deformidades en los márgenes articulares (osteofitos). Además, puede estar asociada a una inflamación crónica de la membrana sinovial. La rodilla posee 3 compartimentos, fémoro-tibial medial y lateral, y fémoro-patelar. Estos compartimentos pueden verse afectados tanto de manera aislada como en conjunto.

En Traumatología en Mallorca (TEM) somos conscientes de que es la enfermedad articular más frecuente en los seres humanos, fuertemente relacionada con la edad, es la principal causa de deterioro en la movilidad, especialmente en mujeres y estamos especializados en soluciones que permitan recuperar la calidad de vida.

Se puede diferenciar la artrosis en primaria (idiopática) y en secundaria. La artrosis primaria posee una causa inespecífica, ya que es multifactorial. Puede ser localizada o generalizada. La artrosis primaria localizada es la que afecta a solo una articulación y es común en manos, pies, rodilla, cadera y columna. En cambio, la artrosis primaria generalizada es la que afecta a dos o más articulaciones. La artrosis secundaria se da por condiciones específicas que pueden directamente provocar la patología o ser un factor de riesgo importante para su aparición: traumatismos, enfermedades congénitas, enfermedades metabólicas, enfermedades reumatológicas, etc

Origen de la Artrosis de Rodilla

El inicio específico de la artrosis aún no está claro, aunque se sabe que existe una influencia por factores locales, sistémicos, genéticos y ambientales. Se ha comprobado que un aumento de la presión realizada sobre el cartílago articular genera alteraciones en la matriz extracelular del mismo. Con los años, los ligamentos alrededor de la articulación se vuelven más laxos, provocando inestabilidad. Esto finalmente contribuye a una distribución anormal de la presión sobre el cartílago, generando así un estrés que desencadena la patología.

La artrosis también puede ser causada por cambios en la estructura del hueso subcondral (aquel que se encuentra por debajo del cartílago articular). Si la articulación se ve afectada repetidamente por microtraumas, estos pueden provocar microfracturas en el hueso subcondral, modificando entonces la calidad biomecánica del cartílago que se encuentre alrededor de las zonas de fractura. Estos cambios del cartílago pueden generar en el hueso la síntesis de factores de crecimiento, los cuales pueden resultar en la producción de osteofitos u osteoesclerosis.

Estudios epidemiológicos sobre la prevalencia de la artrosis en mujeres postmenopáusicas sugieren que uno o más factores hormonales están involucrados en el inicio de la patología.

Antes se pensaba que la artrosis era una consecuencia normal del envejecimiento, por lo que se le consideró como una patología que provocaba la degeneración articular. Hoy en día, se sabe que la artrosis surge como una suma de distintos factores:

  • Edad: Es el factor de riesgo de artrosis más importante.
  • Sexo femenino: se piensa que guarda relación con hormonas, genética y otros factores indeterminados.
  • Obesidad: Es el factor de riesgo más modificable en cuanto al desarrollo de la artrosis.
  • Ocupación: El grado de incidencia de la ocupación variará en el tipo de ocupación y en la articulación que más se vea afectada por este trabajo.
  • Actividades deportivas: Serán un factor de riesgo siempre cuando sea una actividad que afecte a la articulación directamente, y variará dependiendo de la articulación y el tipo de deporte.
  • Lesiones previas: Cuando existen lesiones previas, enfermedades metabólicas y/o anormalidades en la articulación se favorece la aparición de artrosis. Las lesiones pueden ser tanto en la articulación como en las zonas adyacentes a ella. Las anormalidades en los meniscos son frecuentes en pacientes que padecen de artrosis.
  • Deficiencia muscular: En el caso de la artrosis en rodillas, la debilidad muscular del cuádriceps puede estar etiológicamente relacionada con el inicio o progresión de artrosis en algunos pacientes.
  • Carga genética (Herencia)

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en los seres humanos. Es además una enfermedad focal de las articulaciones ya que, a diferencia de las artropatías inflamatorias, no siempre afectan a la articulación completa. Por ejemplo, en la rodilla las partes más afectadas son los compartimentos femorotibial medial y femoropatelar lateral.

Manifestaciones de la artrosis de rodilla

Las manifestaciones de la artrosis de rodilla son variadas y dependen del grado de afectación. Habitualmente se caracteriza por una limitación de los movimientos articulares; rigidez posterior a un período de inactividad, especialmente en la mañana; crepitación articular (roces y crujidos); esclerosis ósea subcondral; formación de protuberancias óseas u osteofitos marginales; inestabilidad articular; presencia de edema y; dolor articular, especialmente después del ejercicio. Puede presentarse además deformidad en valgo o varo de una o ambas rodillas, aunque esta se esta sería un fenómeno tardío dentro de la historia natural de la enfermedad. También puede aparecer una disminución del espacio articular fémorotibial medial, lateral o ambos y, en los casos más avanzados pueden existir quistes subcondrales y malalineamiento secundario.

Se sospecha artrosis de rodilla, en todo paciente que sienta dolores persistentes en la rodilla  de más treinta días de duración , que aumentan con la actividad física (cargar peso, subir o bajar escaleras) y que disminuyen con reposo. Otros elementos que permiten establecer una sospecha de diagnóstico de artrosis de rodilla son:

  • Rigidez articular matinal
  • Dolor que suele ser más importante al inicio de la marcha.
  • Instalación insidiosa en el tiempo.
  • Deformidad articular.
  • Contractura o rigidez de la articulación comprometida.
  • Crepitación a la movilización articular.
  • Derrame articular frío o no-inflamatorio.

Diagnóstico de la artrosis de rodilla

Para poder establecer el diagnóstico se pueden utilizar sólo elementos clínicos, o adicionalmente, también se pueden utilizar estudios de laboratorio.

Exámenes complementarios

  • Radiografía simple.
  • La tomografía axial computerizada (TAC) también puede ser de gran utilidad.
  • La resonancia magnética es la técnica con mayor sensibilidad y especificidad en artrosis dado a que muestra los tejidos blandos como el cartílago tanto como los tejidos óseos. Permite detectar cambios degenerativos precoces y complicaciones periarticulares y óseas, siendo muy útil cuando no hay certeza diagnóstica.
  • Examen del líquido sinovial: Si existe un aumento del líquido sinovial de la rodilla se puede tomar una muestra de éste para su análisis (Artrocentesis). En el caso de la artrosis, el líquido sinovial será claro, transparente o de un leve tinte amarillento, con una filancia normal de 3 cm, pudiendo haber presencia de sales cristalinas.

Debido a una sintomatología similar a la artrosis ésta puede ser confundida en su diagnóstico con otras patologías, entre éstas encontramos la enfermedad por depósito de cristales de pirofosfato de calcio, la artritis reumatoidea y la artritis séptica.

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