LESIONES DE LOS LIGAMENTOS COLATERALES DE LA RODILLA

  • Esguince del ligamento lateral interno: Es una de las lesiones más frecuentes que sufren los deportistas. Se catalogan en 3 grados, de menor a mayor gravedad. El tratamiento suele ser conservador mediante la inmovilización de la rodilla y posterior recuperación funcional mediante rehabilitación, a excepción del grado III cuando se asocia con la lesión de otras estructuras estabilizadoras de la rodilla.
  • Esguince del ligamento lateral externo: La incidencia de esta lesión es menor que la anterior. La rotura completa puede asociarse a la lesión de uno o ambos ligamentos cruzados. Esguinces grado I y II se tratan de forma conservadora con inmovilización y posterior recuperación funcional con rehabilitación. La rotura completa (esguince grado III) se trata quirúrgicamente y con rehabilitación posterior.


LESIONES DE LOS LIGAMENTOS CRUZADOS

La función del ligamento cruzado anterior (LCA) es evitar el excesivo desplazamiento anterior de la tibia sobre el fémur y el del ligamento cruzado posterior (LCP) evitar un excesivo recorrido posterior de la tibia sobre el fémur. Son estabilizadores primarios de la rodilla. La lesión más frecuente es la del LCA.

Sintomatología:

  1. Sensación de crujido en la rodilla con dolor tras traumatismo directo o indirecto.
  2. Normalmente se acompaña de hinchazón de la rodilla por el sangrado
  3. Dolor
  4. Sensación de inestabilidad de la rodilla

La cirugía artroscópica suele ser el tratamiento de elección para prevenir la inestabilidad crónica de la articulación que conduzca a la lesión de otras estructuras como meniscos y/o cartílago y finalmente a la aparición de artrosis. Es de suma importancia para una correcta evolución y recuperación funcional del paciente la rehabilitación posterior.

Es imprescindible una valoración por parte de un especialista para poder ofrecer la mejor alternativa terapéutica al paciente.


LESIONES DE LOS MENISCOS

Los meniscos son unos fibrocartílagos intra-articulares de forma más o menos semilunar que se sitúan entre el fémur y la tibia. En la rodilla hay 2, el interno y el externo. Son varias sus funciones: aumentan la congruencia articular entre el fémur y la tibia, regulan la transmisión de cargas, son estabilizadores de la rodilla y ayudan en la propiocepción articular. Su lesión puede acompañarse de un chasquido si se produce de forma aguda, dolor al movimiento externo o interno, agravándose en la flexión extrema o extensión completa. Puede existir sensación de entumecimiento de la rodilla, bloqueos, chasquidos y derrame.

Actualmente conocemos la relación directa que existe entre la extracción de un menisco (meniscectomía) y la aparición de artrosis. Esta situación empeora si además se acompañan de una inestabilidad ligamentaria. Precisamente por esto,  actualmente el objetivo  del tratamiento debe ser conservar la mayor parte posible de menisco o repararlo, todo mediante cirugía artroscópica.


BURSITIS

En la rodilla existen varias bolsas o bursas sinoviales para prevenir la fricción entre huesos, tendones, músculos o la piel.  Bolsas: prerotuliana, infrarrotuliana profunda, infrarrotuliana superficial y de la pata de ganso. Los síntomas pueden ser tumefacción, dolor al tacto y compresión y dolor en reposo, en ocasiones el dolor puede interferir en el sueño del paciente.


SÍNDROME DE LA CINTILLA ILIOTIBIAL O RODILLA DEL CORREDOR

  • Inflamación de estructuras músculo-tendinosas de la parte lateral de la rodilla. Aparece como dolor que aumenta al correr. Distintos factores pueden contribuir a su aparición, errores de entrenamiento, problemas anatómicos o dinámicos. Se manifiesta con dolor a la palpación del margen externo de la rodilla y muslo, hinchazón y dolor durante la carrera.
  • Puedes consultar las distintas terapias que existen con los especialistas de TEM.


ENFERMEDAD DE OSGOOD SCHLATTER

Separación total o parcial de la epífisis tibial anterior (tuberosidad tibial anterior) donde se inserta el tendón rotuliano. Lesión producida por sobrecarga por tracción del tendón. Aparece generalmente en la adolescencia, puede aparecer en cualquier deporte pero es muy típico en el fútbol. Los síntomas son dolor en la inserción del tendón rotuliano que aumenta a la palpación, tumefacción y puede acompañarse de una protuberancia ósea en la inserción del tendón.


TENDINITIS ROTULIANA (RODILLA DEL SALTADOR)

Inflamación del tendón rotuliano que une la rótula (patela) con la tibia. Suele aparecer en deportistas que realizan saltos repetidos y puede presentarse en cualquier deporte exceptuando la natación.

Los síntomas son dolor en la zona, tumefacción, el dolor en el polo  inferior de la rótula es muy típico. Típicamente se agrava con la actividad física.


CONDROMALACIA ROTULIANA

Lesión degenerativa del cartílago articular de la rótula. Puede producirse por microtraumatismos repetidos, traumatismos aislados, sobrecarga por determinados ejercicios de repetición o alteraciones anatómicas de los ejes y ángulos de la rodilla. Puede aparecer en cualquier deporte y en pacientes que no practican ninguna modalidad deportiva. Dolor sordo y profundo en la cara anterior de la rótula. También por debajo y por los lados de ésta. Puede existir sensación de “arenilla” bajo la rótula. El dolor puede aparecer tras estar un tiempo sentado, con el movimiento de flexión de la rodilla máxima (cuclillas), bajando escaleras y corriendo cuesta abajo. Cuando la lesión evoluciona, el dolor aparece siempre al correr independientemente de la pendiente y el terreno. Puede doler incluso en reposo.


OSTEOCONDRITIS DISECANTE

Enfermedad en el que un segmento de cartílago y su hueso subcondral correspondiente se separan parcial o totalmente de la superficie. Puede ser bilateral y es más frecuente en hombres jóvenes. Puede deberse a una fractura en el cartílago y en el hueso que hay bajo este cartílago. El lugar más frecuente de aparición es el cóndilo femoral interno. El paciente refiere dolor difuso, puede existir edema y algunos casos bloqueos de la rodilla si el fragmento se ha desprendido. Lo más importante con respecto al tratamiento es confirmar si la lesión osteocondral es o no es estable, lo que en casi todos los casos puede hacerse mediante una resonancia magnética nuclear. Si el fragmento lesionado se desprende (ratón articular) será necesaria su extirpación mediante cirugía artroscópica o abierta. Las lesiones estables del niño pueden curar de forma espontánea. En el adulto, si la lesión es inestable, pero todavía está situada en su lecho, lo más conveniente es fijarla. Si el fragmento es grande y debe ser extirpado, una posible solución puede ser ”curetear” el lecho. Pero si la lesión se localiza en zona de carga, podría ser necesario implantar un injerto osteocondral o realizar un cultivo de condrocitos.


LUXACIÓN DE LA RÓTULA

La luxación de la rótula es la dislocación de la rótula de su posición anatómica habitual. Esta situación se puede resolver espontáneamente regresando la rótula a su posición normal o puede quedar luxada precisándose de la ayuda de un especialista para su reducción. Puede ocurrir en torsiones bruscas de la rodilla, traumatismos directos o indirectos y puede darse en deportes de combate, de contacto o deslizantes. Los síntomas son dolor agudo, impotencia funcional y bloqueo de la rodilla, derrame articular. Inicialmente se trata mediante la reducción de la rótula y posterior inmovilización. Tras unas semanas de reposo e inmovilización se iniciará la recuperación funcional de la extremidad. Si la lesión fuera recidivante estará indicado el tratamiento quirúrgico.


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