La prótesis total de cadera es uno de los mayores avances de la medicina moderna. Es una intervención quirúrgica que libera a los pacientes de dolor y de bastones, a la vez que consigue mantener su nivel socio-laboral y minimiza la ayuda familiar.

En la decisión para la cirugía protésica participa tanto el médico como el paciente y la familia. En TEM te ayudamos a sopesar los riesgos y los beneficios. Entre los riesgos están los derivados de cualquier intervención quirúrgica y los propios del proceso de la prótesis (aflojamiento, luxación, desgaste, rotura del material, fracturas periprotésicas…). En cuanto a los beneficios, mejora de la función articular y  con ello disminuye el dolor permitiendo al paciente la reincorporación a las actividades sociolaborales y mejorando su calidad vida, a la vez que permite abandonar el tratamiento con anti-inflamatorios evitando así el riesgo que conlleva su consumo prolongado.

Con el desarrollo de nuevos materiales y la mejora de las técnicas quirúrgicas la supervivencia de las prótesis de cadera está aumentando, aunque pueden existir ciertos condicionantes en la supervivencia de una prótesis como la edad, el nivel de actividad, el peso y la calidad del hueso previa a la implantación protésica

Son pocas las situaciones que contraindican la cirugía, entre ellas tenemos la  infección local o sistémica activa, la artropatía neuropática (enfermedad neurológica que causa una desestructuración articular), una enfermedad sistémica grave que contraindique una intervención quirúrgica o la ausencia o disfunción de la musculatura abductora de la cadera. Las contraindicaciones relativas también son pocas, la enfermedad vascular de la extremidad, una irradiación previa (mala cicatrización, mala incorporación al hueso…), una situación de obesidad mórbida y la dificultad grave para la marcha previa a la intervención quirúrgica. En todo caso estas últimas deben valorarse conjuntamente entre el traumatólogo, el paciente y la familia.

Actualmente con los nuevos materiales y la mejora de la técnica quirúrgica se puede intervenir cuando se agoten las medidas conservadoras y tras ofrecer una exhaustiva información al paciente sobre los beneficios y los riesgos (intra-operatorios, postoperatorios precoces y tardíos). A partir de este momento el paciente podrá decidir el momento de la intervención.

Para minimizar los riesgos y obtener un buen resultado,  con una ubicación de la prótesis lo más anatómica posible manteniendo el centro de rotación de la cadera y la simetría de la extremidades inferiores, es imprescindible una correcta planificación preoperatoria que incluye una completa exploración clínica y una adecuada planificación radiológica.

En cuanto a los tipos de implante, existe un amplio abanico de modelos que varían en la forma, lugar de fijación al fémur, tipo de material, superficies de deslizamiento, superficies de contacto con el hueso, etc. Las características generales del paciente y las de su enfermedad degenerativa de cadera son las que determinan la conveniencia de usar un modelo u otro.

Valorando la fijación al hueso, existen 2 tipos de prótesis de cadera, las cementadas y las no cementadas. Referente a las primeras, el cemento es dimetilmetacrilato, material con el que fijamos la prótesis al hueso. La última generación de cemento con una mejor técnica de cementación (presurización) consigue una muy buena fijación del implante al hueso, y con la adición de antibiótico al propio cemento se rebaja la tasa de infecciones. Estas prótesis consiguen buenos resultados a largo plazo en ancianos y enfermedades reumáticas con hueso osteoporótico en pacientes con poca actividad física. La prótesis total de cadera no cementada se desarrolló como respuesta al aflojamiento que sufrían las prótesis cementadas en pacientes jóvenes y activos (“Enfermedad del cemento”). La estabilidad y duración se consigue por el tipo de diseño, la técnica de implantación y por la superficie porosa que rodea la prótesis y que facilita la integración del implante al hueso, por ejemplo la hidroxiapatita.

Las superficies de fricción o de deslizamiento son las partes de la prótesis que deslizan entre si: la cabeza (metálica o cerámica) y el núcleo del acetábulo (polietileno, cerámica o metálico). El problema fundamental que plantea el polietileno (material plástico) es su desgaste que origina una emisión de partículas.  En un intento de eliminar estas partículas del organismo son fagocitadas por los macrófagos pero terminan por depositarse entre la prótesis y el hueso, originando la destrucción del hueso llamada osteolisis (Enfermedad de las partículas) y por consiguiente el aflojamiento de la prótesis y una mayor debilidad del hueso. Por este motivo se han mejorado los polietilenos haciéndolos más resistentes al desgaste y se han creado nuevas superficies de fricción que presentan menor desgaste y por tanto menor riesgo de aflojamiento, el par de fricción metal-metal y el par de fricción cerámica-cerámica.

Hay que decir que se trata de un proceso no exento de riesgos. El mayor de ellos es el aflojamiento que conlleva la reaparición del dolor y la pérdida de función de la cadera (invalidez), con el agravante que obliga a trabajar sobre una cadera ya operada con menor reservorio óseo y con posibilidad de resultados más pobres y mayor índice de complicaciones.

En cuanto a las complicaciones, algunas son comunes a cualquier cirugía, otras son específicas del proceso de implantación de una prótesis total de cadera y algunas pueden ser más frecuentes en un tipo de implante que en otro, por lo que también se valorarán a la hora de decidir el tipo de implante a colocar.

1. Fracturas periprotésicas: 

  • peroperatorias (0,1-1%) más frecuentes en las no cementadas.
  • postopertatorias por traumas directos o indirectos, por aflojamientos de la prótesis.

2. Luxación protésica (la más frecuente).

  • Precoz (5 primeras semanas)
  • Tardía (después de 5 semanas)
  • Simple o recidivante
  • Más frecuente en mujeres

3. Lesiones neurológicas
4. Lesiones vasculares
5. Infección protésica
6. Complicaciones tromboembólicas
7. Aflojamiento

Como conclusiones diremos que la prótesis total de cadera ha sido una auténtica revolución en el tratamiento de la artrosis de cadera. Se trata de uno de los mayores logros de la medicina moderna. Su principal defecto es el aflojamiento de los componentes que obliga a la realización de recambios protésicos con posibilidad de más riesgos y menor recuperación funcional. Destacar que con los nuevos materiales, diseños y perfeccionamiento de la técnica quirúrgica se ha logrado la disminución de las tasas de aflojamiento. Por último recordar que el tratamiento de primera elección en la artrosis será conservador con anti-inflamatorios  y rehabilitación. Y que en caso de que estas medidas no sean suficientes y se decida implantar una prótesis,  las características del paciente son las que nos indicarán el implante más adecuado.

Concierta visita, tenemos amplia experiencia en cirugía  de cadera. En TEM trataremos tus problemas de cadera en el centro de Palma de Mallorca.