La artrosis de rodilla es una enfermedad que puede llegar a provocar invalidez en condiciones muy avanzadas o en pacientes que tienen tratamientos contraindicados por enfermedades previas. En Traumatología en Mallorca (TEM) diferenciamos los siguientes tratamientos para la artrosis de rodilla:

Tratamientos no farmacológicos

  • Programa de Ejercicios: 
    Los ejercicios de fortalecimiento muscular de las extremidades inferiores tienen beneficios en disminuir el dolor, sin embargo, se aconseja que estos sean realizados según la tolerancia del paciente de forma progresiva y gradual.
  • Control del peso:
    La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo y progresión de la artrosis de rodilla. Existe evidencia que la reducción de peso disminuye el riesgo de desarrollar artrosis. Hay estudios en pacientes con artrosis de rodillas con sobrepeso u obesos que demuestran que una reducción de peso de al menos un 5%, especialmente si se asocia a ejercicio moderado, una mejoría significativa del dolor y de la funcionalidad.
  • Ortesis:
    Se trata de un apoyo u otro dispositivo externo aplicado al cuerpo para modificar los aspectos funcionales o estructurales del sistema neuromusculoesquelético. Por ejemplo, el uso de un bastón en la mano contralateral a la rodilla afectada reduce las fuerzas de carga en la articulación y se asocia con una disminución del dolor y una mejora de la función.

Tratamientos farmacológicos

  • Analgésicos
    • Vía oral: paracetamol, metamizol, AINEs, analgésicos opioides
    • Uso tópico: AINEs tópicos, capsaicina tópica
  • Función condroprotectora
    Drogas sintomáticas de acción lenta para la artrosis: glucosamina, sulfato de condroitina y diacereina.
  • Terapia intra-articular
    Si el paciente no responde a las terapias orales y persiste el dolor y/o tiene aumento de volumen articular de la rodilla. Existe evidencia que avala la utilidad de los corticoides intra-articulares en episodios de dolor articular agudo, especialmente si se acompañan de derrame articular. La duración del efecto es relativamente corta. Actualmente terapia en desuso
  • Viscosuplementación
    Inyección intra articular de ácido hialurónico o un símil, de alto peso molecular. Permite mejorar las funciones biomecánicas del líquido sinovial, disminuir la liberación de enzimas proinflamatorias y de neuropéptidos productores de dolor. Los estudios clínicos muestran un beneficio significativo en la artrosis de rodilla que puede alargarse durante varios meses.

Tratamiento quirúrgico
Indicado en pacientes con artrosis sintomática severa cuyo dolor no ha respondido al tratamiento médico y con limitaciones en aumento.

  • Osteotomía:
    Consiste en la práctica de cortes en la tibia o el fémur, de forma que el cirujano puede efectuar cambios en su posición. Con estos procedimientos se consigue realinear el eje del miembro para lograr la redistribución de cargas desde el compartimiento más afectado hacia el normal o menos afectado, con lo cual disminuye el dolor y mejora la función. Estaría indicado en pacientes jóvenes con desalineación varo-valgo. Proporciona alivio sintomático y podría prevenir la progresión de la enfermedad
  • Artroplastia o prótesis articular:
    Para pacientes en los que han fallado los tratamientos previos y tienen una enfermad articular severa. Consiste en el reemplazo de la articulación de la rodilla por una prótesis. Los componentes están diseñados de manera que el metal se articula con un plástico (polietileno), lo que proporciona un movimiento uniforme con mínimo desgaste. La artroplastia puede ser total o parcial, es parcial si está lesionada una parte de la rodilla (interna o externa), donde se implanta una prótesis unicompartimental, que es de pequeño tamaño y requiere sólo una pequeña incisión en la rodilla. La artroplastia total está indicada en los casos avanzados de artrosis con compromiso tricompartimental y en pacientes mayores. La implantación de una prótesis conlleva a una mejora de la calidad de vida, reduciendo el dolor y mejorando la función en los pacientes incapacitados.
  • Artrodesis:
    Es la fusión la articulación de la rodilla. Esta medida es la más extrema ya que después no se puede volver a flexionar la rodilla.

Prevención

  • Prevención primaria:
    Es recomendable llevar una dieta sana y equilibrada evitando el sobrepeso y la obesidad, así como estimular hábitos de vida sana que incluyan el ejercicio regular de acuerdo a la edad y el estado físico de cada persona.  Se sabe que la obesidad es uno de los factores de riesgo para desarrollar artrosis de rodilla, ya que el peso extra que soporta la articulación, acelera el desgaste del cartílago articular aumentando así el dolor del paciente, por ende, esta también es la primera manera de combatirla. Añadir que limitar los esfuerzos físicos intensos tales como cargar objetos pesados o ejercer fuerzas mal empleadas puede reducir el desarrollo de esta enfermedad.
  • Prevención secundaria:
    En caso de padecer ya la enfermedad, se deben evitar los movimientos que producen dolor, ya sea utilizando otras articulaciones o limitando el uso de las enfermas, sin embargo es importante señalar que, hay que evitar mantenerlas inmóviles.

Hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental tanto para mantener la movilidad como para fortalecer los músculos y así evitar que la articulación quede inactiva. Este ejercicio debe ser suave y que no provoque dolor. Si es excesivo, ya sea en tiempo, esfuerzo o intensidad, será perjudicial para la salud y el desarrollo de la enfermedad.

El uso de bastones o muletas y reducir el esfuerzo de las articulaciones enfermas, es una forma de evitar el dolor y la degeneración de la enfermedad.

Los hábitos posturales son también un tema importante de mencionar ya que, el paciente debe dormir sobre un colchón plano y evitar sentarse en sillones hundidos. En cuanto a las sillas, deben tener el respaldo recto, donde las caderas y rodillas mantengan una posición natural y los pies estén en contacto con el suelo, de esta manera, las articulaciones se mantendrán en una posición correcta, sin ser forzadas en otros sentidos.

El frío o el calor (en forma localizada, en ambos casos) pueden, respectivamente, aliviar temporalmente el dolor y la sensación de rigidez articular.

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